jueves, 22 de noviembre de 2012

En la Casa (Dans la Maison, François Ozon)


Por aquellas casualidades de la cartelera, coinciden con dos semanas de diferencia las últimas películas de dos cineastas inclasificables; Leos Carax y François Ozon. Si Carax triunfó en la última edición del Festival de Sitges con su desconcertante Holy Motors, Ozon se llevaba el máximo galardón en el pasado Festival de San Sebastian con una propuesta no menos arriesgada, la poliédrica En la Casa.

Esta película puede verse como una versión quizá más ligera, pero no menos cruel, de la interesante Apt Pupil (1998) de Brian Singer. Si en aquella era el joven el que quedaba primero fascinado y luego atrapado por las historias del anciano criminal nazi, en ésta es el veterano profesor de literatura y novelista frustrado interpretado por Fabrice Luchini el que sucumbe a la morbosidad de los relatos de Claude, que se dedica a diseccionar a una aparentemente feliz familia francesa de clase media. A partir de ahí da comienzo un perverso juego donde las fronteras entre lo narrado y lo vivido se difuminan.

En la Casa no es sólo una parábola sobre el poder vampírico de la narración; si antes hemos usado la palabra poliédrico es porque realmente la última película de este moderno enfant terrible del cine francés consigue lo que pocos cineastas hoy en día, que es narrar mucho con poco, entregándonos un filme que pone en evidencia tanto el sistema educativo actual, más preocupado por la corrección política que por enseñar algo a los alumnos, como ciertas tendencias del arte actual en su pretensión de elevar a la categoría de obra artística la mayor de las basuras. 

Todos estos elementos los trata Ozon de manera tangencial, pues su verdadera atención se centra en el personaje de Claude, gran composición del joven Ernst Umhauer, cuya mezcla de inteligencia y crueldad consigue a partes iguales fascinar e irritar al espectador, que observa como Claude utiliza la literatura como arma de dominación. El personaje busca substituir a su madre ausente y a su padre paralítico y utilizará su recién descubierta habilidad para narrar historias para conseguirlo, tal como se descubrirá en un plano final tan brillante como desgarrador.

En la Casa es una de esas películas que piden a gritos ser revisitadas más de una vez y también una demostración de que François Ozon es, al igual que el personaje de Claude en su película, un extraordinario narrador.


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